lunes, 16 de marzo de 2015

CRISTALES EN EL CIELO DE MANHATTAN de Yolanda Cruz


Llegué a “Cristalesen el cielo de Manhattan” y a su autora Yolanda Cruz, como en tantas otras ocasiones, a través de las redes sociales. Pero esta vez de una manera distinta a las demás. En esta ocasión fue un tweet que me envió el hijo de la autora recomendándome la novela. Y, sinceramente, ante la pasión y el cariño con la que él hablaba, tanto de la novela como, y sobre todo, de su madre, yo no pude resistirme. 

Yolanda nos cuenta la historia de Sara, una joven española casada con Leo, un mafioso italiano, a quien oculta su pasado por miedo a sus represalias. En su viaje a Nueva York, para instalarse en la ciudad de los rascacielos, Sara conoce a Paul un joven estudiante de medicina que provocará sentimientos desconocidos en ella y que supondrá un punto de inflexión en su forma de ver la vida. A partir de ese momento y a lo largo de toda la novela vivirán una prohibida historia de amor, tan intermitente como real y pasional, en la que los encuentros y desencuentros se irán produciendo. 

En “Cristales en el cielo de Manhattan” te ves sumergido, sin darte cuenta, en la vida y desventuras de Sara. Sufres con ella a cada paso que va dando y estás deseando saber más de lo que le va sucediendo. Compartimos su historia durante aproximadamente diez años. Nos vemos enganchados (desde el primer momento) en una novela que narra de una forma magistral la vida y sentimientos de una mujer muy adelantada a los años 50 en los que vive. Una mujer bella, inteligente, rica, que podría tenerlo todo viviendo en la ciudad de las oportunidades, en una ciudad en la que debería sentirse libre, pero que, sin embargo, la tiene prisionera en una jaula de oro, bajo un cielo de cristal que supone un techo para sus alas. 

Yolanda nos trae una narración mágica, llena de sentimientos, de locura, de amor, de erotismo, de glamour. Llena de vida. 

Yolanda Cruz es también la autora de “Mermeladade pétalos de rosa”. Con esta novela quedó entre los diez finalistas del Premio Planeta 2013. Es curioso (por no decir indignante), que a alguien que ha sido finalista de uno de los premios literarios más importante de nuestro país, le esté costado tanto poder publicar en papel, a pesar de tener editorial. Pero sé que ella no desiste y sigue luchando por su sueño. Y yo le animo a ello.


lunes, 9 de marzo de 2015

TODA LA VERDAD SOBRE LAS MENTIRAS de José Antonio Palomares



Me resulta muy complicado escribir una reseña de un libro de alguien a quien aprecio tanto. Pero si aparte de apreciarle, además le admiro profundamente, ya resulta casi imposible, porque sé que vais a pensar que no soy objetiva. Y quizá tengáis razón.

Chiqui Palomares nos trae en “Toda la verdad sobre las mentiras” la historia de una familia media española de los años ochenta, a través de los ojos del hijo mayor, un niño de 10-12 años. Una mirada en la que nos podemos ves reflejados todos los que pertenecemos a esa generación que los viernes nos dejaban acostarnos más tarde para ver el Un-Dos-Tres en las primeras televisiones en color.

A través del protagonista de la novela iremos descubriendo la verdad de esa familia. Sus alegrías y sus penas. Sus ilusiones y sus miserias. Sus sueños y sus pesadillas. Recordaremos que podemos ser los héroes del recreo con una sencilla bolsa de canicas. Aprenderemos que los parches en los ojos no siempre los llevan los malos de las películas. Y comprenderemos que las caídas más dolorosas no son las físicas.

Siempre he dicho que Palomares es una mente privilegiada, con una rapidez mental, una inteligencia y un sentido del humor excepcionales. Pero también tiene una sensibilidad fuera de lo común, y una capacidad narrativa sobresaliente. En “Toda la verdad…” ha construido unos personajes de verdad, a los que visualizas en todo momento, a los que sientes en el alma y que se enganchan a tus entrañas y tu corazón sin que seas capaz de soltarlos, y sin que desees deshacerte de ellos. Tan agarrados se quedan, que duelen hasta a la hora de escribir esta reseña, tanto que he tardado semanas en terminar de darle forma.

Las experiencias del protagonista consiguen dibujar sonrisas de principio a fin de la novela, arrancar alguna carcajada, y provocar lágrimas, muchas lágrimas, sin poder remediarlo. Una historia en la que vemos como el protagonista va perdiendo la inocencia a la vez que nosotros la recuperamos un poco. Nostalgia, recuerdos, alegría y dolor (sí, para qué negarlo) reunidos en unas páginas maravillosas.

Gracias Chiqui por este fantástico relato, por este maravilloso regalo llevado al papel. 

Vendad vuestros ojos y dejaos llevar por la magia de Palomares. Recorred esta historia con los sentimientos a flor de piel. Porque “la verdad puede escocer como el agua oxigenada”. Y porque nunca olvidaremos el sabor del primer mordisco de ese dónut que iba envuelto en papel de estraza.